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sábado, 12 de octubre de 2013

La familia de Noé, sobrevivientes del diluvio Universal

Noé (hebreo: לְנֹחַ Noaẖ, griego: Νώε Nóe, latín: Noe) fue, junto con su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet y sus esposas, uno de los ocho supervivientes del gran diluvio creado por Dios para destruir a los descendientes pecaminosos de Adán y Eva, de acuerdo con el Tanaj y la Biblia. Dios también le dio instrucciones para que construyera un arca grande hecha de madera de gofer que sirvió para albergar a él y a su familia, así como para todas las especies de animales, durante el diluvio. También es considerado por algunas religiones como el padre de la humanidad a través de los descendientes de sus tres hijos.

El personaje Noé

La figura de Noé, sea lo que fuere de sus remotos orígenes, representa en los diversos niveles de la Escritura el tipo del hombre justo que se libra del castigo y se beneficia de la salvación. En medio de la iniquidad que destruye al mundo, emerge como principio de una humanidad nueva y viene a ser así una prefiguración de Cristo. En la Torá y en el Tanaj, incluso en los Sidurim, nunca mencionan a Noaj como un patriarca (como Iaakov, Abraham o Itzjak) ya que estos últimos tuvieron la valentía de enfrentarse a Dios discutiendo con Él, Noah solamente obedeció las órdenes, dejando que millones de personas mueran.
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1. Las tradiciones del Génesis. Si la explicación popular relaciona el nombre de Noé (Noah) con el verbo Naham (consolar), es quizá por alusión al viñador Noé (Gén 9,20), cuyo vino consuela a los hombres de su penoso trabajo (5, 29). En realidad, la consolación de Noé viene de las palabras por las que Dios, después del diluvio, se compromete a no maldecir ya a la tierra (Gén 8, 21). A pesar de la benevolencia divina, el hombre puede todavía fallar, como un Noé embriagado, padre de un Cam de malas costumbres (Gen 9, 20-25). A través de Cam se condena a Canaán: sus cultos licenciosos, asociados a la embriaguez, se oponían a la vigilancia, cuyo modelo debía ser Noé. Noé en tanto que héroe del diluvio, aparece como el justo por excelencia. Gracias a su justicia logra escapar de la ruina de un mundo condenado, y reconciliar con Dios a la tierra y a sus habitantes. La tradición sacerdotal vio en esta reconciliación una alianza de amplitud universal (Gen 9), extendida al conjunto de los descendientes de Noé (cf Gen 9,1; 10,32).
2. Los profetas y los sabios acentúan diversamente el valor ejemplar de los rasgos de Noé. Si bien éste aparece como un testigo de una responsabilidad estrictamente personal delante del juicio (Ez 14, 14), sin embargo, su alianza con Dios, es la prenda de una misericordia paciente (Is 54, 9s). Más allá de los juicios temporarios, habrá siempre un resto, al que se preservará para garantizar la continuación del designio de salvación. Noé es el tipo de este resto (Eclo 44,17), que constituye el pueblo justo y estará finalmente representado en la sola persona del Mesías. El justo salvará al mundo como Noé en tiempos del diluvio cuando “la esperanza del universo se refugió en un frágil esquife… y dejó en el mundo el germen de una generación nueva” (Sab 14, 6; cf 10, 4s).
3. En el Nuevo Testamento es Noé, según el evangelio, un modelo de vigilancia; contrariamente a sus compañeros despreocupados, vivió en la espera de un juicio de Dios (Mt 24, 37ss p). Todavía más claramente, la Carta a los hebreos lo presenta como el testigo de la fe frente a la incredulidad; el justo que creyó con la sola garantía de la palabra de Dios (Heb 11,7). En las cartas de Pedro aparece Noé bajo aspectos nuevos. No sólo es justo en sí mismo, sino también heraldo de la justicia divina que anuncia a los hombres la inminencia del juicio (2Pe 2,5; cf. 3,5). Este juicio sólo pesa sobre el mundo malo. Noé emerge de él como el tipo del hombre salvado en Cristo, puesto que la salvación que le es otorgada prefigura la salvación por las aguas del bautismo (1Pe 3,20s).

Fuente: Wikipedia


El arca de Noé, en la Biblia:

La historia del Arca de Noé, según los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, comienza como sigue:
Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la maldad crecía en ellos y el propósito de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir esas generaciones.
Sin embargo, uno de sus habitantes era un sumo sacerdote llamado Noé. «Un hombre justo y cabal entre la gente de su tiempo», y decidió que a él le correspondería mantener el linaje de los hombres de aquella tierra. Yahvé dijo a Noé que construyera un arca (o barca), y que llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y a las esposas de éstos.
Adicionalmente, tenía que llevar de ciertos tipos de animales, hembra y macho, y en distinta cantidad: de los puros debía tomar siete parejas y de los impuros una sola pareja; y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria.
Noé no tenía los conocimientos ni las herramientas para construir tamaño proyecto de barco; Yahvé le proporcionó los conocimientos y las herramientas. El período que Noé tuvo para la construcción del arca, fue de 120 años y en un lugar desértico y apartado, lejos de todo cuerpo de agua, según la cronología bíblica. (Génesis 7:4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.») Mientras construía el Arca, Noé y su familia fueron objeto de burlas diarias por parte de sus vecinos, quienes venían a hostigar y mofarse de cómo Noé construía un barco en pleno desierto, del cual el cuerpo de agua más cercano estaba a unos 15 km. de distancia y, adicionalmente, la lluvia en ese tiempo no existía o no era común.
Cuando Noé completó el arca, entraron con él su familia y los animales que le habían mandado. «Aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas del cielo fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches». El diluvio cubrió hasta las montañas más altas. y todas las criaturas de la Tierra murieron; sólo Noé y los que estaban con él en el arca sobrevivieron.
Finalmente, después de muchos días, el arca se asentó en el monte Ararat, y las aguas retrocedieron por algunos días hasta que emergieron las cimas de las montañas. Entonces Noé envió a un cuervo que «salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra».
Luego Noé envió una paloma, que regresó porque no tuvo donde posarse. Noé envió de nuevo a la paloma y regresó con una hoja de olivo en su pico, y entonces supo que las aguas se habían retirado. Noé esperó siete días más y envió a la paloma una vez más, y esta vez el ave no regresó. Pero tuvo que esperar unos días más, entonces él, su familia y los animales salieron del Arca, y Noé ofreció un sacrificio a Yahvé, y Dios decidió que no volvería a exterminar a todos los seres vivos con aguas de diluvio, ni habría más diluvio para destruir la tierra.

Para recordar esta promesa, Yahvé puso un arcoíris en las nubes, y dijo: “Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne". Vivió Noé después del diluvio 350 años más y, finalmente, a la edad de 950 años, murió.

Fuente: Wikipedia

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