"Y Jacob siguió su camino, y los Ángeles de Dios lo encontraron", debido a su fe en el Dios de Abraham. Debido a este encuentro Jacob llamó al lugar Majanaim, del hebreo מחניים, "el doble campo". Aquí, previamente él había visto a los ángeles, de los cuales había soñado verlos "subiendo y bajando en la escalera cuyo inicio alcanza los cielos" (Génesis 28:12).
Tan pronto se acercó a la Tierra Prometida, Jacob envió un mensaje a su hermano, Esaú. Sus sirvientes volvieron con la noticia de que Esaú estaba aproximándose, a encontrarse con Jacob con un ejército de 400 hombres. En gran agonía, Jacob se preparó para lo peor. Sintió que ahora debía encomendarse...
«dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Yahvé, líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo…» (Gn 32:10,11)
«Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros… (Gn 35:2) «Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú» (Gn 35:1).
Notar que Jacob no dice: vayamos y haré un altar a Dios, sino:
«subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo…» (Gn 35:2).
Fuente: Wikipedia
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