Pintura
El pintor barroco plasma la realidad tal y como la vez, con sus límites imprecisos, sus formas que salen y entran, los objetos de primer plano intrascendentes, los escorzos y las posturas violentas, y las composiciones diagonales que dan a la obra gran dinamismo.
Se acude a los temas religiosos, escenas de santos, mitológicos, el retrato, tanto el individual como el de grupo, y surge como tema nuevo el bodegón.
No se entiende la pintura barroca sin hacer referencia a dos estéticas diferentes: el tenebrismo y el eclecticismo. El tenebrismo consiste en el choque violento de la luz contra la sombra. El fondo queda en penumbra, o desaparece, mientras que la escena queda en primer plano. El eclecticismo trata de salvar el gusto clásico dentro de la nueva norma. Se trata de una estética decorativa efectista y teatral.
Italia
Caravaggio, es el creador y divulgador del tenebrismo. Es un pintor independiente y rebelde que influye en todos los grandes pintores de su tiempo: Martirio de san Mateo, San Jerónimo, Cesto de Frutas.
La escuela de los Carracci es la representante del eclecticismo más aceptado por el poder. Creará la Academia de Bolonia, la primera Escuela de Bellas Artes. El paisaje es el gran protagonista. Ludovico Carracci, el fundador de la escuela, Agostino Carracci: Última comunión de san Jerónimo, y Aníbal Carracci: galería del palacio Farnesio.
En casi todas las repúblicas italianas encontramos grandes pintores. Lucas Jordán trabaja España: Cristo expulsando del templo a los mercaderes.
En Venecia está Gian Battista Tiépolo: Abraham y los tres ángeles, Salón del trono del Palacio Real en Madrid.
Francia
La pintura francesa tiene un carácter más clásico y cortesano. George de la Tour: San Jorge carpintero. Entre los retratistas destaca: Felipe de Campaña: Luis XIII, Mazarino, Richelieu. La Corte también demanda pintura decorativa para sus palacios.
El siglo XVIII es el del rococó. Jean Antoine Watteau: los Campos Elíseos, Fiestas de amor.
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